LA PEQUEÑA HISTORIA DE LA RADIACTIVIDAD
Por Eric Omaña
INTRODUCCIÓN
El peligro de una confrontación
atómica vuelve a estar en una mesa servida de arsenales nucleares en las
grandes potencias como Rusia, Estados Unidos y China, y otras no menos grandes
como India, Iran, Pakistan, Israel, Reino Unido, Francia y Korea del Norte. Se
ha demostrado que cualquier ataque de cualquiera de estos países a otro
conducirá al Armagadón, “la batalla final” que tanto anuncian las religiones
monoteístas, el fin de todo.
En ese contexto de fondo, vamos
a revisar entonces un poco de historia del tema de las radiaciones ionizantes,
incluso a nivel de Venezuela, los efectos de ese peligro sobre la vida y la
salud, tanto de la población en general (PG) como la ocupacionalmente expuesta
(POE), y los métodos de evaluación del riesgo y control del peligro
radiológico.
UNA PEQUEÑA HISTORIA NUCLEAR
Hace unos 2.500 años, en la
Antigua Gracia, el filósofo Democrito planteó que el mundo estaba formado por
partículas mínimas e indivisibles, de existencia eterna, homogéneas e
incompresibles, cuyas únicas diferencias eran de forma y tamaño, a las que llamó
átomos. Epicuro, conocido por su filosofía atomista, sostuvo además que los átomos
se mueven y colisionan constantemente, y a diferencia de Demócrito, introdujo
un elemento de azar en el movimiento de los átomos mediante el clinamen
(desviación), que Epicuro usó para explicar el libre albedrio de la especie
humana.
Posteriormente, en la Antigua
Roma, el gran discípulo de Epicuro que fue Tito Lucrecio, imaginó que desde
cada superficie de cada objeto se emitían constantemente partículas que llamó
"cortezas", que poseen estructura y apariencia del objeto, dichas
cortezas cruzaban el espacio a gran velocidad, dando lugar a la impresión
visual llegada a los ojos.
Pasó mucha agua bajo el puente
hasta que, en 1803, el inglés Jhon Dalton, basándose en las ideas de los
antiguos griegos, formuló la primera teoría atómica completa para explicar la
materia. A diferencia de las concepciones filosóficas, la teoría de Dalton
proporcionó una base científica, estableciendo que toda la materia está hecha
de átomos, que son “indivisibles”, que átomos de un mismo elemento son
idénticos, y que los compuestos se forman por la combinación de diferentes
átomos en proporciones fijas
La teoría de Dalton ayudó a
explicar por primera vez leyes químicas fundamentales, como la conservación de
la masa y la de las proporciones constantes, pero además sentó las bases para
los modelos atómicos de Thomson, Rutherford y Bohr. Este último refinaría el
concepto de átomo al descubrir las partículas subatómica.
Hacia el año de 1895, Wilhelm
Roentgen, físico alemán descubrió los rayos X, mientras estudiaba la radiación
electromagnética, realizaba un experimento con el Tubo de Crookes modificado por
él, produciendo rayos catódicos en las paredes de un tubo de vidrio, en un
ambiente oscuro cubriendo el tubo con una funda de cartón negro, percatándose
de un débil resplandor amarillo-verdoso (radiaciones desconocidas o X).
El fenómeno de la
radiactividad fue descubierto casualmente por Henri Becquerel en 1896, cuando
estudiaba los fenómenos de fluorescencia y fosforescencia, para lo cual
colocaba una sustancia denominada Pechblenda, mineral que contiene uranio.
En
1897, el físico británico Joseph Thomson, descubrió el electrón llamando a su
hallazgo "corpúsculos" que componen los rayos catódicos, lo que
demostró que los átomos no eran indivisibles y sentando las bases de la física
atómica moderna, entre ellas la relación entre la energía y la masa del electrón
(e/m)
Eran
años muy activos para los físicos. Conociendo de la radiactividad, la polaca
Marie Skłodowska-Curie y el francés Pierre Curie, empezaron a estudiar el raro
fenómeno que había descubierto Becquerel. Estudiaron diversos minerales y se
dieron cuenta de que otra sustancia el Torio, era "radiactiva",
término de su invención. Demostraron que la radiactividad no era resultado de
una reacción química, sino una propiedad elemental del átomo. Estos
investigadores concluyeron que fenómeno de la radiactividad era característico
de los núcleos de los átomos.
En 1898
Marie Curie junto a su esposo Pierre Curie descubren dos nuevas sustancias
radiactivas: el Radio y el Polonio, mucho más activas que el Uranio. Pierre
estudiaba las propiedades de la radiación, y Marie intentaba obtener de los
minerales las sustancias radiactivas con el mayor grado de pureza posible.
Pierre probó el radio sobre su piel, y el resultado fue una quemadura y una
herida, pronto el Radio serviría para tratar tumores malignos. Era el comienzo
de las aplicaciones médicas que Mme. Curie daría a la radiactividad ese nombre,
siendo además ella una de las primeras víctimas de ese fenómeno, ya que murió
de cáncer.
En 1909
Robert Millikan de la Universidad de Chicago, diseñó un experimento que le
permitió establecer la carga del electrón. Su valor es actualmente e= -1,60219
x 10-19 coulombs y, usando la relación e/m medida por Thomson,
le permitió determinar la masa (me) para el electrón, m = 9,10952 x 10-28
g.
Niels
Bohr en 1913, estableció la actual teoría atómica en la cual los electrones
giran en órbitas circulares alrededor del núcleo, cada una con una energía
específica o nivel energético. Los electrones solo pueden existir en estas
órbitas permitidas y emiten o absorben energía al saltar entre ellas. Este
modelo explicó la estabilidad del átomo y los espectros de emisión del
hidrógeno, introduciendo conceptos cuánticos a la física atómica.
La
física cuántica (o mecánica cuántica) es la rama de la física que estudia el
comportamiento de la materia y la energía a escalas atómicas y subatómicas,
donde las reglas de la física clásica no aplican. Esta teoría describe un mundo
probabilístico donde las partículas pueden actuar como ondas y viceversa, y
predice fenómenos como la incertidumbre de posición y momento (principio de
Heisenberg) y la cuantización de la energía. Sus aplicaciones son fundamentales
en la tecnología moderna, desde los transistores y láseres hasta las futuras
computadoras cuánticas y la comprensión de la cosmología.
Entre
los años 1942-1945, Robert Oppenheimer y Enrico Fermi, junto a otros científicos
desarrollaron, en el Laboratorio Nacional de Los Alamos, el Proyecto Manhattan,
para construir para el Gobierno de Estados Unidos, las dos primeras bombas
atómicas de uranio (U-235) y plutonio (Pu-239), lanzadas sobre las ciudades
japonesas de Hiroshima y Nagasaki en agosto de 1945, por orden del Presidente
Harry Truman y que acabó inmediatamente con la vida de 120.000 personas
inocentes, producto de la ondas expansiva y calórica, y posteriormente con la
vida de unas 130.000 personas más, producto de la radiación. Hechos que
deberían descalificar a Estados Unidos como garantes de los derechos humanos,
de lo cual se hacen reconocer en la escena de la geopolítica mundial.
El 26
de abril de 1986 en Chernóbil, Ucrania, se produjo el accidente nuclear en el
reactor número 4 de la central nuclear, mientras se realizaba una prueba de
baja potencia. Dos trabajadores murieron inmediatamente. La enfermedad aguda
por radiación se diagnosticó originalmente en 237 personas en el sitio que participaron
en la limpieza y posteriormente se confirmó en 134 casos. De estas, 28 personas
murieron a las pocas semanas del accidente, seis de las cuales eran bomberos
encargados de atender los incendios en el techo del edificio de la turbina.
Diecinueve más murieron posteriormente entre 1987 y 2004. Al igual que los
casos de Hiroshima y Nagasaki, los efectos en la población general nunca fueron
divulgados. La película “Chernóbil: Abyss” de 2021 es el primer gran
largometraje ruso sobre las consecuencias de la explosión de la central nuclear
de Chernóbil, se consigue en la internet.
En 1953
se creó la Comisión Internacional de Protección Radiológica (ICRP) que desde
entonces recomienda y adopta los límites para la protección contra la radiación
interna y externa, incluyendo límites de carga corporal para el plutonio y
límites semanales para la médula ósea y la piel.
El más
reciente riesgo de explosión atómica, afortunadamente superado, porque se logró
controlar milagrosamente el incendio de un reactor atómico, ocurrió en 2011,
luego de que un tsunami gigantesco en Fukushima, Japón, superó la barrera
construida para proteger contra el mayor de los tsunamis conocidos hasta
entonces. Las aguas pusieron fuera de funcionamiento las unidades para la
generación de electricidad de emergencia.
Las
sustancias radiactivas liberadas como resultado del accidente I-131, Cs-134 y Cs-137
contaminaron el aire, el suelo y el agua en la zona circundante de Fukushima.
140.000 personas fueron evacuadas. Actualmente millones de toneladas de aguas
contaminadas, producidas por el tratamiento de la planta están siendo vertidos
al mar, pese a las advertencias de las autoridades mundiales y locales de salud.
El tema lo traté en un artículo de este Blog en 2011.
EFECTOS
En un texto mimeografiado
del IVIC encontré estos párrafos que resumen muy bien este ítem de Efectos.
“En general los efectos de las
radiaciones ionizantes son consecuencia de la cantidad de energía que alcanza a
la célula dañando el genoma humano de modo directo o indirecto. El daño
biológico se produce por la interacción directa de la radiación ionizante con
el genoma humano o de forma indirecta cuando la radiación afecta el citoplasma
celular dando lugar a la formación de iones y radicales libres que actúan sobre
el ácido desoxirribonucleico (ADN), causando modificación celular y muerte
celular.
La modificación celular acarrea
la posibilidad de mutaciones, en tanto, la muerte celular es la consecuencia de
afectar la mitosis. Si la modificación celular involucra células germinales
puede ocurrir efectos genéticos en la primera y segunda generación. Si la modificación
celular involucra células somáticas existe la posibilidad de enfermedades
malignas. Estos son los denominados efectos estocásticos (es decir, probabilidades)”.
Ahora
bien, si la división celular afecta un grupo importante de células se producen
las radiopatologías que, en adelante, denominados efectos determinísticos, que
son sí y sí, es decir, hay una exposición a una dosis intolerable en un tiempo
igualmente intolerable, habrá efectos a la salud que van desde la quemadura de
la piel hasta la muerte.
Así que
como era de esperarse, los primeros fallecidos a causa de la radiación fueron
las personas que iniciaron su estudio, como Marie Curie que murió por anemia
aplásica, y Henri Becquerel, cuyo descubrimiento de la radiactividad también
contribuyó a su muerte. Más recientemente están los casos del técnico japonés
Hisashi Ouchi, quien murió por una dosis masiva de radiación tras un accidente
nuclear. Del grupo del tristemente recordado (u que aún existe) Laboratorio de
Los Alamos, fallecieron por cáncer Cecil Kelly, Harry K. Daghnian, Jr., Louis
Slotin.
Ahora
bien, los seres vivos todos estamos expuestos a radiación, por un lado la que
viene del cosmos y por otro lado la natural, el gas Radon y el material Torio,
están en muchas partes, a ellos se les responsabiliza de ser la mayor fuente de
radiación natural, solo que los niveles no suelen ser preocupantes, aunque en
la ciudad de New Jersey, (EE.UU.) el
Radón se ha filtrado en los hogares de esa ciudad a través de las grietas en
los cimientos, y su presencia puede variar considerablemente incluso en la
misma zona o vecindario.
El gas,
que proviene de la desintegración del uranio en el suelo y las rocas, es un
peligro para la salud, ya que es la segunda causa principal de cáncer de pulmón
y la principal causa en no fumadores, al punto que se cuenta con una instancia
gubernamental para el estudio de este y otros problemas ambientales, el New
Jersey Department of Environmental Protection (NJDEP), donde se tiene una lista
de empresas certificadas para la medición y mitigación de Radón.
El caso
más conocido caso en Nuestramérica, de efecto en la población general ocurrió
en la ciudad brasileña de Goiánia, estado de Goias, cuando en septiembre de 1987, una fuente
médica blindada de Cesio 137 (Cs-137) que había sido abandonada por el
Instituto Goiano de Radioterapia en Goiánia, fue intervenido por una pareja de
chatarreros. El resultado de la manipulación de 19 gramos del isótopo
radioactivo Césio-137 resultó en cinco muertes, más de 112 mil personas
afectadas, más de 13 mil toneladas de basura radioactiva, el cierre de la
ciudad durante varios días y una cantidad nunca cuantificada de pérdidas
económicas. El caso de
Goiánia es considerado el peor desastre radiológico fuera de una planta
nuclear.
Ahora bien, además de la
exposición de los científicos y de la población general, hay exposiciones muy
específicas como las que se dan en el campo de las ciencias de la salud, y las
ocupaciones en general. El más triste de los casos a recordar es el de “Las
chicas del Radio”, un grupo de mujeres que trabajaban en varias fábricas
pintando números en las esferas de los relojes con tinta de radio a principios
del siglo XX. Ingerían la sustancia radiactiva al afilar los pinceles con los
labios y, con frecuencia, enfermaban gravemente por envenenamiento por
radiación. En las referencias les incluyó el link donde se puede ver la
película de ese hecho que ocurrió en las ciudades de Orange, Nueva Jersey, Ottawa,
Illinois, y Newark.
CASOS CONOCIDOS EN
VENEZUELA
Data general. Luego
de revisar el trabajo de López&Petricio (1995) donde hacen una revisión de
la protección radiológica en Venezuela entre 1950 y 1986, no se aprecia la
mención de personas afectadas por las radiaciones, aunque hacen hincapié que
gracias a la formación introducida en la industria petrolera que liderara el
Ing° César Romero, uno de los primeros especialistas venezolanos graduados en
Higiene Ocupacional, se había reducido en forma apreciable el número de
incidentes que ocurrían en el manejo de material radiactivo en el país.
Data del IVSS en la IV República. Según el registro proporcionado por el
Departamento de Medicina Industrial, de la desaparecida Dirección de Medicina
del Trabajo del IVSS, las enfermedades producidas por rayos X, ocupan la
posición décimo sexta (16) causa, del total de enfermedades profesionales
registrada entre el período 1991-1997. Se infiere que la mayor parte de estos
trabajadores debieron ser del sector salud. Ahora bien, luego de eso no ha
existido más información, en las pocas estadísticas que alguna vez presentó el
INPSASEL no se mencionó un solo caso de POE afectada por radiaciones
ionizantes.
Efrén Cabrera. A finales de los años ochenta, en una fábrica de tuberías con costuras
ubicada en Cumaná, estado Sucre, el trabajador Efrén Cabrera ayudaba a estudiar
las posibles grietas, porosidades, inclusiones metálicas o no metálicas, faltas
de fusión, etc. del cordón de soldadura, usando para ello una fuente radiactiva
sellada. Llevaba tres meses laborando sin ser advertido de los principios de
prevención de un trabajo tan peligroso.
Un día, muy fatal para él, al
finalizar una gammagrafía, Efrén procedió a recoger la manguera en cuya punta va
la fuente radiactiva, la cual en forma automática debería encapsularse por un
sistema telescópico. Pero el trabajador observó un metal en la punta de la
manguera y procede a forzar su encapsulamiento en forma manual. El técnico al
ver lo que hizo el trabajador, procedió a hacer una medición de radiación, y lo
que hizo fue salir corriendo del lugar.
La empresa no ayudó al
trabajador y no solo se lavó las manos, sino que le abrió una demanda por
difamación. Gracias a familiares y a los médicos de la entonces Dirección del
Medicina del Trabajo del IVSS, y a la campaña que se hizo entonces, se logró
trasladarlo al Instituto Madam Curie de París, donde le diagnostican
irradiación crónica (radio toxemia). Los trastornos debidos a la irradiación
crónica, componen una amplia gama de anomalías, desde anemia regenerativa y
leucemia al acortamiento de la vida, predispone el desarrollo de tumores y de
alteraciones genéticas en la descendencia. Se logró hacerle un trasplante de
médula con resultado satisfactorio.
Cabrera sobrevivió como una
persona con discapacidad motora casi total. Al terminar las sesiones de su
tratamiento, y luego que el IVSS le diagnosticara incapacidad laboral, para así
poder llevar a cabo la demanda en contra de la empresa, los documentos
originales del caso se perdieron “extrañamente” dentro del propio instituto y
en la consultoría jurídica del Ministerio del Trabajo.
Accidente con gammagrafía:
El 03 de junio de 2010, el descuido de los operarios que realizaban una
gammagrafía en una estación de servicios de combustible líquidos para vehículos
de Turmero, estado Aragua, la cual iba a ser transformada por PDVSA en una
estación de suministro de gas, hizo que una fuente de Iriodio 192 (Ir-192) se
saliera de su encapsulamiento en la hora del almuerzo. Un trabajador de la
obra, que no tenía nada que ver con la evaluación de las tuberías consiguió una
pastillita en el suelo, cerca del equipo de gammagrafía que tenía su
identificación universal de radiación, las aspas de un ventilador, de color
amarillo sobre un fondo negro, pero a los trabajadores de la obra no se les
había advertido del peligro radiológico ni de los principios de prevención.
Al enterarme del caso,
conjuntamente con la Gerencia de Salud de PDVSA procedimos a dar total atención
al trabajador que sostuvo por más tiempo la citada pastilla y a dos más que la
tomaron y al resto, entre ellos a uno que identificó que se trataba de un
material radiactivo y alertó a todos a que se alejaran de la pastilla. Al
trabajador afectado se le diagnosticó Síndrome Cutáneo Radioinducido que requirió
varias intervenciones quirúrgicas, por lo cual el trabajador fue trasladado al Servicio
de Cirugía Plástica del HIA- Percy de Paría, Francia. De los otros dos
trabajadores que tuvieron contacto con la fuente radiactivo, uno fue tratado
por una radioepitelitis exudativa con pronóstico satisfactorio, y el tercero no
tuvo ninguna afectación.
Desde
PDVSA en este caso, coordinamos tanto Higiene Ocupacional como Salud, para que
se hiciera seguimiento del trabajador afectado una vez regresara al país, con visitas constantes a su domicilio hasta
que el trabajador fuera declarado totalmente recuperado. Es decir, la empresa
asumió totalmente la responsabilidad de lo ocurrido. Cosa que no suele ocurrir
en nuestro país. Zerpa (2010) un funcionario de Coordinación de Regulación y Control de las
Radiaciones Ionizante del Ministerio del Poder Popular para la Salud presentó
el caso en el IX Congreso Regional de Protección Radiológica y Seguridad - IRPA
2013 en Brasil. Otros investigadores han tratado el caso y han publicado en
revistas científicas.
Unidades de radioterapia
abandonada en la UCV: Otra experiencia de mi acervo a compartir fue en la
época que asumimos el primer Servicio de Seguridad y Salud en el Trabajo que
universidad alguna tuvo, claro en esos años no se llamaba así. Experiencia que
sólo la cito por memoria, pero que afortunadamente no generaron consecuencias.
Recién había ocurrido el incidente de Goiánia y cuando vimos ese equipo que
nadie sabía cómo llegó allí, opté por encapsularlo completo con concreto, que
solicité de emergencia a los colegas cementeros.
Luego llegó la calma, y se hizo
un trabajo que pasó por hacer los cursos que demanda la norma para formarnos
como Oficiales de Seguridad Radiológica, el físico Ángel Díaz, y los ingenieros
Félix Flores y Eric Omaña. Parece que no hemos sido reemplazados pese a que los tres
estamos jubilados de la UCV, y la pasada rectora, pese a que estuvo 20 años en
un cargo de 4 años, cerró las dependencias que tienen que ver con la Seguridad
y Salud en el Trabajo.
El cabezal de la unidad, donde
va el material radiactivo fue separado y depositado en un sótano del edificio
de la Lavandería del Hospital Clínico Universitario. Paralelamente, se hizo un
trabajo similar con la unidad de radiología que estaba en el sótano de ese
hospital, para ello construimos una fosa, por debajo del piso del sótano, se
separó el cabezal y se selló aquello, quedando el peligro encerrado, y bien
hecho.
Pero la vida da sorpresas por la
irresponsabilidad de los dueños de las clínicas privadas, resulta que en estos
días nos enteramos que, la Comisión Presidencial encargada de Recuperar los
espacios físicos de la UCV para dar cumplimiento a lo establecido por la
UNESCO, en la declaratoria de la UCV como patrimonio cultural de la humanidad, al
intervenir en el ambiente de lavandería del hospital, hoy abandonada, se consiguieron
con dos cabezales más, que por las diligencias de los ingenieros encargados de
la remodelación, fueron a parar al cementerio temporal de fuentes radiactivas de
que tiene el IVIC en sus instalaciones.
EVALUACIÓN Y CONTROL DEL PELIGRO RADIACTIVO
Como en todas las acciones de los
higienistas ocupacionales, se recurre a la instrumentación que, las ciencias
básicas y la ingeniería han desarrollado para medir el peligro. El principio es
siempre comparar el resultado con los valores aceptados por las leyes como
límites de exposición. En el caso de la POE ese límite es 20 mili sievert anual
(mSv/año). Para la población general ese valor es de apenas 1 mSv/año, llevado
a días de 5 horas ese valor para la Población Ocupacionalmente Expuesta es de
0, 08 mSv/día y llevado a hora el valor máximo de exposición es de 0,01 mSv/hr.
Esto indica, en el buen entender
de los Higienistas Ocupacional que un trabajo que se vaya a realizar por encima
del valor 0,01 mSv y se mantiene por una hora o más requiere de las medidas
protección que indica las normas.
Existen diversos tipos de
equipos para medir las radiaciones llamados Detectores de Radiaciones y se usan
tanto con material radiactivo que siempre emite radiación y por lo cual están
siempre encapsulado, contando con una ventana que se abre para la actividad que
se vaya a realizar y luego se cierra, o desde un equipo que como el de rayos X
no genera radiación cuando está apagado, pero que al activarse es altamente
peligroso.
Estos detectores de radiación
son dispositivos diseñados para medir la presencia y la intensidad de radiación
ionizante, como la radiación alfa, beta, gamma y los rayos X. Estos detectores
desempeñan un papel crucial en diversos campos, como la medicina, la industria
nuclear, la investigación científica y la seguridad e higiene ocupacional. El más popular es el Contador Geiger-Miüller
por su amplio espectro de medición. También se emplea la Cámara de Ionización
que mide la ionización de un gas, generalmente aire, cuando es expuesto a
radiación ionizante.
El personal más comúnmente
expuesto a radiaciones en Venezuela, como los radiólogos de los centros de
salud deben usar el dosímetro personal de solapa, que es un dispositivo que
permite estimar la dosis de radiación que se recibe en todo el organismo
durante un cierto intervalo de tiempo, y no es que tienen un dosímetro para
cada trabajo, sino deben usar el mismo siempre, ya que la radiación es
acumulativa.
Valga el siguiente ejemplo: si
un trabajador expuesto a radiaciones ionizantes recibe el primer día del año 20
mSv, que es el límite de un año, eso significa que, en su jornada anual, que
debe ser de unos 220 días laborables, en ningún momento puede exponerse a
ninguna fuente radiactiva ni estar cerca de ningún equipo que genere
radiaciones.
Sobre
los controles seguimos el mismo esquema de fuente – medio – personal expuesto,
enmarcados en normas y protocolos bien específicos. Los principios generales
son: maximizar la distancia de separación entre el personal y la fuente de
radiación, dependiendo de la fuente y el procedimiento se usan brazos
articulados, recipientes sellados, televigilancia y telecontrol. Minimizar el
tiempo de exposición. Blindar la fuente de radiación: plomo, acero, concreto. Y
por supuesto la vigilancia radiológica y médica individual.
Si la fuente es un material
radiactivo se debe revisar periódicamente la superficie del sistema de
encapsulamiento y si es un equipo de rayos X se debe revisar el cono de
descarga para garantizar que el haz de radiación va en la dirección deseada. En
ambos casos se parte de que se estaría laborando con equipos intrínsecamente
seguros y en ambientes aprobados por la autoridad en la materia.
Las consideraciones del ambiente
a tomar en cuenta son muy importantes, porque en espacios cerrados, como las de
rayos X, la norma demanda que en todo ambiente donde se emita radiación debe
existir lo que se llama un detector de radiación de ambiente calibrado, para proteger
no solo al trabajador sino al público en general. El uso de parabanes
aplomados, así como el uso de plomo en las paredes de estos ambientes, son
exigidos en las normativas, el primero para aislar al personal ocupacionalmente
expuesto y lo segundo para proteger al público en general.
Finalmente, al personal
ocupacionalmente expuesto, además de contar permanentemente con su dosímetro
personal y regularmente contabilizada la eventual radiación recibida, se le
coloca en cabinas aplomadas en el caso de las salas de rayos X, y en general se
recurre a elementos de protección personal. Importantísimo es agregar que en
las radiografías a niños y adultos que requieren ser asistidos durante las
mismas, es responsabilidad del técnico dotar a la persona acompañante de petos
o delantales aplomados.
La protección personal también
depende de la operación. Por ejemplo, para una gammagrafía industrial, se deben
usar delantales, collares y caretas faciales aplomadas para proteger las partes
sensibles del cuerpo. También se deben usar dosímetros personales para medir la
exposición a la radiación y pantallas o biombos plomados para crear barreras
físicas.
CONCLUSIÓN
El peligro de las radiaciones
ionizantes está latente para el personal ocupacionalmente expuesto, en Venezuela,
la mayoría de ese personal está en el sector de la salud, y una pequeña parte
en el sector industrial, evaluando la calidad y a veces el funcionamiento de
equipos e instalaciones.
Existen normativas técnicas para
la gestión de los materiales radiactivos y para los equipos que generan
radiaciones, así como un ente estatal regulador de la materia. PDVSA en tiempos
del colega César Romero, uno de los fundadores de la Asociación Venezolana de
Higienistas Ocupacionales, comenzó a desarrollar un manual de protección
radiológica que no pasó de una norma sobre almacenamiento de este tipo de
materiales.
Con base a esa norma, estando de
Gerente Corporativo de Higiene Ocupacional, luego que unos chatarreros se
encontraron con un sarcófago de acero del tamaño de una maleta de viajes, el
cual tenía bien claro por fuera el símbolo de material radiactivo que es como
las aspas de un ventilador, y en conocimiento de que había varías fuentes
radiactivas de las usadas en los perfilajes de pozos petróleos, logramos construir
un ambiente bajo tierra, similar al que hicimos en la UCV años atrás, en una
zona vigilada por la seguridad física de la empresa como destino temporal. Pero
ese tema de las fuentes radiactivas me quedó pendiente, luego que me sacarán de
PDVSA.
Ahora bien, la mayor conclusión
es un deseo, que impere la cordura y que las potencias nucleares, o sus líderes
no terminen de llevar a la humanidad a un invierno nuclear, porque estos pormenores
de las radiaciones ionizantes no deben servir de alerta para presionar a esas
potencias para preservar la vida en el planeta.
REFERENCIAS
Amado López y José Petricio. La
protección radiológica en Venezuela: Retrospectiva y situación actual. Medicina
del Trabajo, Volumen 3 N° 1. pp 59-67 Enero 1995 en https://servicio.bc.uc.edu.ve/multidisciplinarias/saldetrab/vol3n1/vol3n11995.pdf
Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC) s/f. Curso Básico de Protección Radiológico. Mimeografiado.
Las
chicas del radio (Radium Girls) (2020). Obreras de una fábrica de relojes
pintaban los números de las horas con pintura de radio y afilaban las puntas de
los pinceles con sus labios a principios del siglo XX. Disponible en https://www.justwatch.com/mx/pelicula/radium-girls
Omaña
Eric. (2011). Hace 10 años la Tierra estuvo al borde de un invierno nuclear.
Blog Naturaleza y Trabajo en https://naturaytrabajo.blogspot.com/2021/03/hace-10-anos-estuvimos-punto-del.html
Organismo
Internacional de Energía Atómica (OIEAI) 1989. El accidente radiológico de
Goiánia. Disponible en
https://www-pub.iaea.org/MTCD/Publications/PDF/Pub815sWeb.pdf
Petróleos
de Venezuela. (1983). Manual de Protección Radiológica. Disponible en https://es.scribd.com/document/371165662/pr-h-09
Zerpa,
M. E. (2010). Accidente radiológico por práctica de gammagrafia industrial. A
propósito de un caso. Disponible en https://www.sbpr.org.br/old/web/irpa13/AnaisdoIRPA2013/Emergenciasradiologicaynucleares/3222.pdf
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