RECORDANDO LA EXPLOSIÓN EN EL 100 (LIMPIEZA DE GASODUCTO)
por Eric Omaña
INTRODUCCIÓNEn noviembre de 2024, ocurrió la explosión en un gasoducto del Complejo Gasífero MUSCAR, ubicado entre los pueblos Musitan y Carito (de ahí su nombre) del estado Anzoátegui, que afortunadamente no produjo afectación a vida humana, pero obligo a recordar otro evento ocurrido en situación similar en 1981, en los alrededores de la población San Rafael de Laya, ubicada en el estado Guárico. Ambos eventos están relacionados con la misma operación, en este caso, la limpieza del interior de las tuberías.
Considero necesario extraer lecciones de ambos eventos, y como tengo más información del antiguo, lo traigo a colación, porque ese si produjo víctimas fatales, en total fallecieron 42 personas por la explosión e incendio de un gasoducto por el cual transitaba el gas producido en Anaco con destino a Caracas, operado para entonces por CORPOVEN. Este evento ocurrió el 13 de mayo de 1981. Páez (2009), visitó la zona 28 años después de la tragedia para realizar una actividad de campo y pudo entrevistar a testigos de aquellos momentos. Este resumen se basa en ese trabajo de campo de la asignatura que entonces dictaba a los bachilleres próximos a graduarse de ingenieros químicos en la UCV.
EL EVENTO
Durante una operación de limpieza del citado gasoducto, a la altura de la población de San Rafael de Laya, con el paso de un dispositivo de limpieza interna de tuberías (scraper pig, para nosotros el “cochino” por el sonido similar a este animal que se escucha durante la operación) se produjo una explosión que, según la prensa de entonces no reportó víctimas entre los operarios responsables de la actividad, pero que impactó terriblemente a la población.
La limpieza de los gasoductos es una operación técnica de altísimo riesgo que, en aquella ocasión, seguramente no contaba con su respectivo Análisis de Riesgo, porque para entonces, los analistas de riesgos apenas daban sus primeros pasos en el sector de los hidrocarburos, y no fue sino con los eventos de la plataforma Piper Alpha en el Mar del Norte en 1988, y del buque cisterna Exxon Valdez en Alaska en 1989, que la disciplina cobró realmente importancia.
Esta limpieza interna de las tuberías es requerida para desalojar los condensados que se forman, los cuales tienen un alto valor, así como los restos de corrosión, sulfuros de hierro e incluso parafinas y ceras. Para aquella época no se aprovechaban los condensados que se usan hoy en día en refinación como materia prima para producir gasolinas, diluyentes para crudos pesados o insumos para la petroquímica. Incluso es posible su venta directa como como "gasolina natural" o crudo ligero.
La explosión ocurrió a la altura del caserío “La Ceiba”, que se encontraba muy cercano al pueblo de San Rafael de Laya, bordeando exactamente a un sector denominado “El ciento”. La Gerencia de CORPOVEN había implementado la construcción de una fosa de recolección de líquidos después de la Sub-Estación que serviría para el mantenimiento de la tubería. Aquí está la clave de la tragedia: la fosa cerca de poblaciones.
Muy cercano a la fecha del accidente, comenzó la limpieza de la tubería, los habitantes del poblado empezaron a sentir el “olor de algo” pero no tenían ni donde quejarse y seguramente la gente de la empresa tampoco disponía de los mecanismos para hacer esa labor en forma segura.
Para hacer la limpieza del gasoducto en forma adecuada, hoy en día se debe disponen trampas que descargan los componentes no deseados a un elemento de separación inicial, denominado separador de baches (slug catcher), que es un tanque diseñado para recibir grandes volúmenes de condensado y los sólidos arriba mencionados. A esta operación le sigue la separación de las fases líquidas y gaseosas: los condensados se estabilizan para eliminar gases volátiles y luego se envían a tanques de almacenamiento, el agua que se separa de los hidrocarburos por decantación y debería ser enviada a una planta de tratamiento de aguas industriales, y el gas residual que se libera al bajar la presión (flasheo) y luego recuperado mediante una Unidad de Recuperación de Vapores (VRU) para reenviarlos al gasoducto nuevamente. Ese era el deber ser. En aquellos años esa no era la rutina en las petroleras, tanto extranjeras como nacionales.
A lo anterior hay que agregar que los residuos sólidos (restos de corrosión, sulfuros de hierro e incluso parafinas y ceras) se filtran y la gestión posterior entra en el manejo de desechos peligrosos, porque pueden contener trazas de mercurio y hasta materiales radiactivos naturales de los yacimientos (NORM, por sus siglas en ingles).
Esta contextualización era necesaria para precisar que la causa raíz del accidente, es decir, la falla organizativa que permitió que esa condición insegura existiera, fue el uso de una fosa para recibir los condensados y sólidos que iba desalojando la herramienta de limpieza a su paso por el gasoducto. Y era una operación que seguramente caía dentro de las rutinarias, solo que para aquel día concurrieron variables más estresantes, quizás mayor temperatura ambiental lo que aumentó la tasa de evaporación del condensado, mayor desalojo de gas residual, más presión, y solo bastaba una fuente de calor, para ensamblar la causa inicial que activara esta atmósfera peligrosamente explosiva, y para completar las tres causas, la falta de advertencia a la comunidad, que siempre debe ser considerada, al menos como una de las causas contribuyentes de la tragedia.
Páez (2009) comenta que “Ya han pasado 18 años de la tragedia, aún quedan impunes los responsables del hecho, y los verdaderos afectados jamás podrán recuperar el dolor causado por el siniestro”. Diremos en perspectiva, a esta fecha 2026, que han pasado 35 años y la impunidad sigue vigente. Las personas afectadas habrán sumado su dolor a la resilencia de los pueblos.
Es de considerar que no será hasta el año de 1983, que se contó con normas técnicas en esta materia, aunque posiblemente existían algunas relacionadas con la limpieza interna de los gasoductos que originalmente pertenecieron a las petroleras extranjeras, pero el hecho es que desde 1975 hasta 1983 no se contó con normativas al respecto.
HABLAN ALGUNOS TESTIGOS
Páez (2009) entrevistó a Edecio Guaita, quien para el momento de la entrevista se desempeñaba como Operador de Vigilante de la Planta Copa Macoya de Gás Guárico de Tucupido y quien fuera testigo de aquella terrible tragedia. Guaita comentó: “Ahí no quedó fue nadie, un técnico fue el que cerró la válvula, los demás estaban asustados; ni sabían qué hacer, salieron fue corriendo”. Él observó que, utilizando todos los medios disponibles, la comunidad llevó a las víctimas a los centros hospitalarios cercanos, pero la situación de las víctimas era muy grave y en su mayoría fallecieron antes de poder ser atendidos.
El desalojo del personal operador de la limpieza fue tan estrepitoso que, testigos señalaron que los técnicos de CORPOVEN llegaron antes que las victimas al pueblo de Tucupido (El Nacional, 1981, 16 de mayo). Las informaciones sobre el número de víctimas fué al principio confusa y luego empezó a crecer. El Nacional, 1981, 25 de mayo, menciona 39 fallecidos y 2 sobrevivientes, pero entre los lugareños se habla de 50 fallecidos como mínimo.
Indica Páez (2009) que: “El 17 de mayo del año en cuestión se pronuncia el Presidente de la República Luis Herrera Campins ordenando “Una Exhaustiva Investigación de la Tragedia de San Rafael de Laya”. Luego de muchos días de silencio CORPOVEN delegó a la Comisión Técnica Investigadora de Alto Nivel el esclarecimiento del hecho y finalmente los entes gubernamentales pasan ésta tarea a la PTJ (hoy CICPC) de Barcelona. Después de dos semanas del hecho poco a poco la prensa dejo de reportar el hecho hasta el punto de desaparecer de sus páginas.
Nunca se conoció ningún reporte oficial por parte de la PTJ (hoy CIVPC) ni de CORPOVEN que dictaminará la responsabilidad del trágico hecho. Por testimonios de los habitantes del pueblo de San Rafael de Laya, las familias no fueron indemnizadas debidamente, simplemente el hecho “quedo en el olvido”. La impunidad del empleador, de la que vengo hablando desde mi tesis doctoral se impuso de nuevo.
HIPÓTESIS DE LA CAUSA INMEDIATA DE TAN GRAVE INCIDENTE.
En este ítem voy a copiar textualmente el reporte de mi aventajado estudiante, según Páez (2009):
Muchas versiones hay de las causas de éste hecho, desde que fue una tubería rota lo que ocasionó el incendio, hasta que los trabajadores fueron a un bar y dejaron una válvula abierta, pero estas hipótesis pierden credibilidad ya que cuando se inspeccionó el lugar todas las tuberías del Gasoducto estaban intactas y otras son sólo conjeturas no fundamentadas de algunas personas del pueblo.
La hipótesis más aceptada debido a el nivel técnico que la soporta y por estar acorde con testimonios de la mayoría de los testigos de la tragedia, fue la que se presenta a continuación, que no se corresponde a la versión oficial, ya que de la investigación realizada no se consiguió un informe final de PDVSA o comunicado gubernamental que esclareciera el hecho. Se aclara que esta hipótesis es una versión ensamblada por el autor, testigos del suceso y trabajadores de la actual Planta Copa Macoya de Gas Guárico que colaboraron con su experiencia en procedimientos, operaciones y manejo en el área de gas.
En el Gasoducto Anaco - Caracas a la altura de la Sub- Estación ubicada en las cercanías del pueblo de San Rafael de Laya, se realizó un mantenimiento de la tubería, esta actividad consiste en hacer una “corrida de herramienta” con un instrumento denominado Polypig, con esto se logra, entre otras funciones, recolectar los líquidos condensados dentro de la tubería de gas los cuales son arrastrados a una Fosa de recolección de Líquidos o Fosa de Purga.
Esta actividad es realizada hasta 3 veces por año dependiendo de las condiciones de operación y las características del gas. Con certeza se desconoce desde cuando se comenzó a realizar esta operación, pero lo cierto es que por ser una actividad que requiere seguridad se debió informar a la comunidad y a los entes regionales del hecho y tomar medidas preventivas, lo cual en ningún momento se hizo.
Los operadores comenzaron sus trabajos y el pueblo ajeno a la situación seguía sus actividades normales, algunos comentan que se percibía olor a gas ya en horas del mediodía, unas 8 horas antes del fatídico hecho y denunciaron ésta irregularidad, pero caso omiso hicieron las autoridades del pueblo.
Al haber un exceso de líquidos del gas en la Fosa, por el cambio de las condiciones ambientales de temperatura y presión estos líquidos pasan muy fácilmente al estado gaseoso y de manera progresiva se van acumulando en el ambiente que circundan, este proceso no ocurre en minutos se necesita de bastante tiempo para que la acumulación de gases cree una atmósfera explosiva, para que la combinación entre combustible y oxígeno sea la correcta para que ocurra una combustión.
Aparentemente así ocurrió en San Rafael de Laya, se generó una atmósfera explosiva y cualquier dispositivo pudo haber generado la ignición, algunos testimonios aseguran que fue una camioneta que pasó por lugar, y esto produjo la explosión que incendió las casas, en su mayoría de madera, por cual, el incendio fue tan devastador. Éste hecho simplemente con la aplicación de normas de seguridad, como lo es el desalojo de los habitantes cercanos a la fosa de purga o mejor aún, no construyendo una fosa de purga en las cercanías de un centro poblado hubiera evitado la tragedia.
CONCLUSIONES
No tengo elementos para comparar el evento de San Rafael de Laya con el de MUSCAR, sólo estoy seguro que ya no tenemos fosas para separar los componentes que se quedan en el interior de las tuberías que conducen gases, y ahora disponemos de normas para realizar este tipo de operación en forma segura, a lo que hay que agregar que nunca un accidente se repite exactamente, siempre tiene sus variables.
En el caso de MUSCAR está siendo adelantada una investigación al personal que por PDVSA es custodio de la tubería y de la empresa contratista que realizó la operación. En San Rafael de Laya, el entonces Presidente Luis Herrera pidió la investigación, pero nadie dio reportes finales de la misma, es de esperar, que el resultado final no sea concordante ahora con MUSCAR, y los entes de judicialización se pronuncien, ya sea, liberando de toda culpa al personal involucrado o colocándoles a la orden de los tribunales. No más impunidad si ese fuera el caso.
REFERENCIAS
Páez, José. (2009). Tragedia en el 133, explosión de gasoducto en San Rafael de Laya. Curso de Control de Seguridad Industrial del Prof. Eric Omaña. Escuela de Ingeniería Química. Universidad Central de Venezuela.
PDVSA (2005). Norma IR-S-04 Sistema de Permisos de Trabajo.
PDVSA (2005). Norma IR-S-17 Análisis de Riesgos del Trabajo.
PDVSA (2005) Norma HO-H-06 Requisitos de Seguridad, Higiene y Salud para trabajos en espacios confinados.
PDVSA (1983). Norma HO-H-02 Manejo y Control de Productos Químicos.
PDVSA (1983). Norma PI-07-05-01 Gasoductos - Fase de Instalación.
PDVSA (1983). Norma PI-07-05-04 Reparación de Gasoductos.
PDVSA (1983). Norma PI-07-05-07 Inspección Interna de Gasoductos, Oleoductos y Poliductos con herramienta instrumentada.
REPORTES DE PRENSA
Estalló Gasoducto de Corpoven en el Centro de un Poblado. (1981, 14 de mayo). El Universal, pp. 4-38.
Cruz de Fuego en San Rafael de Laya, 17 Muertos y 29 Heridos Graves al Explotar Gasoducto. (1981, 15 de mayo). El Nacional, pp. D-Ultima.
18 Muertos y más de 30 Heridos Causó la Explosión del Gasoducto de Corpoven. (1981, 15 de mayo). El Universal, pp. Portada y Última.
Llegó a 22 Número de Muertos por Explosión del Gasoducto. (1981, 16 de mayo). El Universal, pp. Portada y Última.
La Explosión se produjo cuando una de las Víctimas encendía el Motor de su Jeep. (1981, 16 de mayo). El Nacional, pp. D-Ultima.
Otras 3 Personas Murieron por Explosión de Gasoducto. (1981, 17 de mayo). El Universal, pp. Última.
Ordenó el Presidente (Luis Herrera Campins), una Exhaustiva Investigación de la Tragedia de San Rafael de Laya. (1981, 17 de mayo). El Nacional, pp. D-Ultima.
35 Muertos por la Tragedia de San Rafael de Laya. (1981, 19 de mayo). El Nacional, pp. D-Ultima.
Sólo dos Víctimas quedan con Vida en Barcelona. (1981, 20 de mayo). El Nacional, pp. D-19.
PTJ (hoy CICPC) de Barcelona Asumió Investigación sobre la Tragedia de San Rafael de Laya. (1981, 25 de mayo). El Nacional, pp. D-Ultima.
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